A minutos de la asunción de Alberto Fernández como Presidente de la República y ante el convencimiento generalizado de que la nueva gestión hará cambios en los impuestos a la exportación, particularmente de los granos, en el sector se disparan las conjeturas sobre el efecto que tendría una mayos presión fiscal.
La versión más difundida indica un posible esquema de 35% para soja, 20% en trigo y 15% al maíz. Un ejercicio sencillo a partir de la calculadora desarrollada por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires muestra que las zonas extra pampeanas -incluyo alguna regiones dentro de esta- quedarán relegadas de la posibilidad de producir cereales. Mientras la soja, una vez más, sería el cultivo con mayores chances de lograr un resultado positivo.
En este escenario, lo primero a considerar es que el impacto inicial (de la alícuota que fuera) será la necesidad de incrementar (en la misma proporción) los rendimientos promedio. “La retención baja el precio en tranquera al productor, entonces para pagar los costos hay que tener más rendimientos”, consideró el ingeniero agrónomo José “Peco” Alonso. “Eso es un poco difícil porque a una determinada tecnología, clima y zona eso es prácticamente inamovible; uno cuando presupuesta lo hace con rindes promedio zonales”, agregó. Hoy, por ejemplo, las reservas de agua útil son escasas en una zona muy amplia, con chances de impactar negativamente el la cosecha. “Conclusión: si le subís 20 % las retenciones al trigo, que no las tenía, es como perder 20 % de rendimiento; si realmente ocurre eso trigo y maíz pasan a tener pérdidas con los rendimientos zonales”.
Simulación con 20 % de retenciones en campo propio
El simulador de la Bolsa indica que el cultivo más rentable seguirá siendo la soja. “Pero eso es mentira -dijo Alonso- porque si uno pusiera los nutrientes que tiene que reponer para esa soja también daría pérdida”. El especialista explicó que por la capacidad que tiene la oleaginosa de tomar nitrógeno del aire implica que se pueda gastar menos en fertilizante. Si hubiera que hacer reposición completa de nutrientes en soja debería gastarse u$ s 170/80 por hectárea, mientra gastando un tercio se mantiene el rinde. “Cosa que con el maíz no podés, porque es al revés: necesitas poner el 70 % del costo para mantener el rendimiento”.
Simulación con 15 % de retenciones en campo propio.
Entre las opciones para contrarrestar en los costos la probable baja de precio de los granos, Alonso mencionó que una es implementar cultivos de servicios para controlar malezas y “puentear” nutrientes entre el cultivo anterior y el siguiente. Sostuvo que gran parte de los costos fijos son la tierra y los costos fijos, que suman cerca de u$ s 300/ha, que se diluyen cuando se hacen dos cultivos al año. “Entonces uno de los caminos es el ‘siempre verde’, haciendo una colza y un maíz o soja arriba, con lo cual la cantidad de rendimientos por hectárea aumenta y los costos se diluyen”. Por otra parte, para los campos de un cultivo anual con barbecho largo “podés plantar un cultivo de cobertura, que tiene un costo, compensa en gran parte el gasto de mantener el cultivo limpio y puentea nutrientes que estaban en el inicio y los pone disponibles e inclusive aportan nitrógeno y eso bajaría también el costo de un maíz, por ejemplo”. De todos modos alertó que “en un escenario de restricción presupuestaria, complicaría un poco”.
Fuente: Campo Litoral